Mirianrocu

Cuento

Posted by: mirianrocu on: 25 marzo, 2012

La historia en sí no es nada del otro mundo y el tinte religioso me sobra, pero revela una verdad grande, la costumbre de opinar y enjuiciar sin conocer en nada la vida, circunstancias y carácter de la otra persona.

Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de cirugía. Encontró al padre del niño yendo y viniendo en la sala de espera por el médico. Una vez visto, el padre gritó: «¿Por qué tomaste todo este tiempo en venir? ¿No sabes que la vida de mi hijo está en peligro? ¿No tienes sentido de la responsabilidad? »
El médico sonrió y dijo: «Lo siento, yo no estaba en el hospital y vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada. Y ahora, me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo»

«¿Que me cálme? ¿Qué pasaría si fuera su hijo el que estuviera en esa habitación ahora mismo, estarías calmado? Si su hijo se estuviera muriendo ahora qué harías? «, Dijo el padre enojado.

El médico volvió a sonreír y contestó: «Voy a decir lo que dijo Job en la Biblia» Del polvo venimos y al polvo volveremos, bendito sea el nombre de Dios”. Los médicos no pueden prolongar la vida. Ir e interceder por su hijo, vamos a hacer todo lo posible por la gracia de Dios »

«Dar consejos cuando no estamos en cuestión es tan fácil», murmuró el padre.

La cirugía se llevó a cabo y algunas horas después el médico salió feliz, «¡Gracias a Dios! ¡Su hijo se ha salvado! »

Y sin esperar la respuesta del padre el doctor muy apurado mira su reloj y sale corriendo. Mientras se marchaba le dijo «Si usted tiene alguna pregunta, pregúntele a la enfermera»

«¿Por qué es tan arrogante? ¿No podía esperar algunos minutos para preguntarle más sobre el estado de mi hijo? »

La enfermera respondió, con lágrimas en su rostro:

«El hijo del doctor murió ayer en un accidente de carretera, y el médico estaba en el cementerio cuando se le llamó para que realizara la cirugía de su hijo.

Y ahora ya le salvó la vida a su hijo, déjelo ir pues se fue corriendo para terminar el entierro de su hijo.»

Nunca juzgues a nadie, porque nunca se sabe cómo es su vida, lo que está sucediendo o lo que está pasando.

3 Responses to "Cuento"

Yo soy de las que debería recordarse este cuento más a menudo. Cuántas veces uno juzga sin saber, cuántas veces pensamos solamente en nosotros y en nuestras circunstancias…!
Besos.

Hacer juicios de entrada es innato al ser humano, así se ha garantizado la supervivencia en ambientes hostiles, pero hoy en día debemos tener mucho cuidado con esas primeras impresiones y no dejarnos arrastrar por ellas, sino darnos algo de tiempo para sopesar y llegar a una conclusión mucho más acertada y correcta del otro.

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